Hace ya un año y medio que la cosmética ecológica entró en mi vida. Dí con ella totalmente por casualidad. Recuerdo que entré en una tienda buscando cápsulas de vitamina E, había leído en algún sitio que iban bien para la piel seca, y en lugar de las cápsulas salí de la tienda con la crema de jojoba de amapola biocosmetics, el limpiador de saponaria de la misma marca y un par de muestras de alguna crema más. Cuando llegué a casa y abrí el tarro me encontré con una crema no de color blanco nuclear como siempre, sino con una crema de un color amarillo pálido y un olor bastante peculiar al que reconozco que me costó acostumbrarme. Esto me sorprendió bastante, así que empecé a buscar información en internet de esta marca en concreto y de todas un poco en general, y cuanto más leía más lógico y evidente me parecía…¿por qué seguir utilizando cremas convencionales cuyo ingredientes principal es la parafina, cuando podía utilizar otras con aceites vegetales?, ¿qué era más parecido a mi piel, un derivado del petróleo (la parafina) o un aceite vegetal derivado de cualquier fruto o semilla?.
Bueno, la respuesta estaba clara. Poco a poco y a lo largo de los meses fui sustituyendo todos los productos “normales” por su equivalente ecológico. Algunos incluso se fueron directos a la basura sin terminar el bote.
Cremas, exfoliantes, sérums, maquillaje, champues, geles de baño (aquí aparecieron los jabones), tintes para el pelo, mascarillas y acondicionadores capilates, hidratantes corporales… ahora todo es ecológico o directamente casero.
Seguiré comprando alguna crema porque me gusta probar productos nuevos, pero hace ya 4 meses que utilizo mis cremitas y tienen poquito que envidiarle a las compradas.
Los cambios en mi piel y en mi pelo han sido lentos pero evidentes. La piel de mi cuerpo ha pasado de ser seca a normal, mi pelo esta hidratado y suave sin ayuda de las siliconas y la piel de mi cara sigue siendo seca (necesita muchos mimos y cuidados) pero mucho mucho muchísimo menos sensible y reactiva que hace un año. Todas las rojeces y eccemas provocados por la piel ultra seca han desaparecido.
Resumiendo, me declaro fan incondicional de la cosmética ecológica ¡y el hacer cremas y jabones se ha convertido en un auténtico hobbie, más bien una pasión!.