Una de las ventajas de hacer nuestras propias cremas en casa es que salen tremendamente económicas. De esto te das cuenta al cabo de un tiempo porque la inversión inicial puede ser bastante elevada. Tranquilamente te puedes gastar mas de 70 euros en un primer pedido y aun así pensar que te faltan ingredientes. Y con 70 euros te puedes comprar muchas cremas… o casi ninguna.
He intentado hacer un cálculo aproximado de una crema para piel grasa, unos 50 mililitros que es la cantidad que nos suelen vender las casas comerciales y este es el resultado:
35 gramos de agua destilada: 5 céntimos
3 gramos de glicerina: 10 céntimos
0,2 gramos de goma xantana: 2 céntimos
1,5 gramos de aceite de jojoba: 10 céntimos
1 gramo de manteca de karité: 5 céntimos
1,5 gramos de aceite de coco fraccionado: 5 céntimos
2 gramos de olivem 1000: 20 céntimos
1 gramo de alcohol cetílico: 3 céntimos
1,5 gramos de pantenol: 20 céntimos
0,5 gramos de ácido hialurónico: 20 céntimos
0,2 gramos de alantoína: 3 céntimos
0,2 gramos de gel de aloe vera: 20 céntimos
0,5 gramos de vitamina E: 30 céntimos
0,5 gramos de óxido de zinc: 2 céntimos
0,5 gramos de conservante cosgard: 5 céntimos
Tarro reciclado de una crema anterior: 0 céntimos
TOTAL: 160 céntimos
O lo que es lo mismo 1 EURO CON 60 CENTIMOS.
Por menos de 2 euros tenemos una crema con glicerina, pantenol, aloe vera, ácido hialurónico, vitamina E, jojoba, karité… todos esos ingredientes por los que las marcas comerciales nos cobran un ojo de la cara. Le puedes añadir todo lo que se te ocurra y le vaya bien a tu tipo de piel, como colágeno, elastina, polvo de seda, coenzima Q10, en fin, un montón de combinaciones y posibilidades.
Además puedes ver las cantidades que le echas a la crema de cada ingrediente, porque (y esto es una opinión personal) seguro que en esas cremas tan caras que nos venden estos principios activos no llegan ni a una gota.
Resumiendo, aunque el gasto inicial puede ser un poco elevado de un solo botecito pueden salir hasta 20 tarros de crema de 50 mililitros cada uno. Merece la pena ¿no?