Uno de los temas de los que no he hablado es el pH de las cremas caseras. Y no lo he hecho porque hasta ahora no me ha hecho falta corregirlo nunca. Siempre me han salido los pH indicados para la crema, pero he hecho un bálsamo capilar y a éste si que he tenido que bajarle un poquito el pH, así que voy a explicar cómo lo he hecho.
El pH para una crema de cara o cuerpo está entre unos valores de 5-7, pero un acondicionador o mascarilla para el pelo necesita unos valores un poco más bajos, entre 4.5-5.
Lo primero que necesitamos son unas tiras medidoras de pH que podemos encontrar en cualquier farmacia. La cajita que compré yo trae 200 tiras medidoras y su precio no llegó a los 10 euros. Como además las tiras son bastante largas las corto en dos o tres trocitos, así que tengo para unas cuantas mediciones de pH.

Para bajar el pH se pueden utilizar dos productos, el ácido láctico y el ácido cítrico. Para subirlo usaremos el bicarbonato sódico, el mismo que utilizamos en la cocina.
El ácido láctico es un líquido, así que para utilizarlo simplemente añadimos una gota al preparado final, mezclamos bien y medimos el pH de nuevo. Si no es suficiente añadimos otra gota y volvemos a comprobar el pH. Siempre hay que comprobarlo entre gota y gota porque puede ser que sólo necesitemos una para corregirlo, así que mejor no pasarse y con paciencia añadir, mezclar y comprobar de una en una.
Tanto el ácido cítrico como el bicarbonato sódico son polvos y los dos se utilizan igual. Se diluye un poquito de producto en unos 20 ml de agua destilada, se remueve bien y se deja reposar un rato para que el producto que no se disuelva se deposite en el fondo.
A la izquierda el vasito con ácido cítrico y a la derecha con el bicarbonato sódico, sólo falta añadirle el poquito de agua y remover.

En esta foto podeis comprobar la diferencia de pH entre un vaso y otro. El agua con ácido cítrico tiene un pH de 2 y el que tiene bicarbonato uno entre 7 y 8.

Cuando ya ha reposado simplemente se coge un poquito de agua con un gotero de este estilo:

Hay que tener cuidado de coger solamente el agua, no el resto del producto depositado en el fondo y entonces se utiliza exactamente igual que el ácido láctico, es decir, se va añadiendo gota a gota el ácido cítrico o el bicarbonato sódico (dependiendo de si queremos bajar o subir el pH), se remueve y se comprueba cada vez hasta conseguir el pH indicado.
Fácil ¿verdad?.