El jabón de lavanda es otro de los básicos para realizar en casa. En esta ocasión me han salido unos jaboncitos pequeños porque he utilizado el mismo molde de siempre pero la mitad de los aceites. Es un jabón cremoso al tacto con una espuma abundante gracias al aceite de coco utilizado, y que no reseca nada la piel por el sobreengrasado de manteca de karité.

Estos son los ingredientes para medio kilo de jabón:

– 400 gramos de aceite de oliva virgen extra

– 50 gramos de aceite de coco

– 20 gramos de manteca de karité (se echará a la mezcla una vez obtenida la traza)

– 60 gramos de sosa caústica

– 113 gramos de infusión de lavanda muy muy cargada

  • Sobreengrasado 8%
  • Concentración 35%

Los pasos para hacer el jabón son los mismos de siempre pero os los recuerdo aquí brevemente:

– Hacemos la infusión de lavanda previamente, pesamos la cantidad necesaria y cuando podamos la metemos en el congelador para que esté congelada en el momento de añadirle la sosa.

– Una vez congelada le vamos añadiendo la sosa muy lentamente y con mucho cuidado como siempre de no salpicarnos, vamos removiendo y veremos como poco a poco la infusión va descongelando y reaccionando con la sosa.

– Dejamos reposar la mezcla durante media hora, al estar congelada la infusión seguramente no cogerá mucha temperatura, pero si no tenemos termómetro de cocina mejor nos aseguramos.

– Mientras tanto pesamos el aceite de oliva, fundimos el aceite de coco al baño María si es necesario y se lo añadimos al aceite de oliva, la manteca de karité la reservaremos aparte, es decir, no la mezclaremos con el resto de los aceites.

– Cuando haya pasado la media hora añadimos la infusión con la sosa al aceite de oliva y coco y comenzamos a batir. Paciencia, veremos que poco a poco comienza a emulsionar como si fuera una mayonesa, así que seguimos batiendo durante un rato hasta llegar al punto de traza. Ya sabemos que el punto de traza es el momento en que la emulsión tiene ese aspecto de puré o natillas un poco espesas. En este momento le añadimos los 20 gramos de manteca de karité (que tendremos ya preparado y fundido previamente) y seguimos batiendo una minuto más para mezclar bien. Haciéndolo así nos aseguramos de que el sobreengrasado del jabón sea en su mayoría la manteca de karité.

– Es el momento de pasarlo al molde y lo podéis decorar un poco añadiéndole flores secas de lavanda. Lo tapamos con papel film de cocina y lo envolvemos con una toalla para mantener el calor el mayor tiempo posible.

– Esperamos 24 horas para desmoldar y cortar nuestro jabón. Un pequeño truco, si le habéis añadido las flores de lavanda para decorar en el momento de cortar darle la vuelta, es decir, la cara del jabón que tenga las flores puesta hacia abajo, de esta manera evitamos que el cuchillo las arrastre y deje el lateral del jabón marcado.

– Guardamos los jabones durante un mes en un sitio seco y ventilado, pasado ese tiempo ya estarán listos para usar.

Y ésto es todo. Recordad como siempre utilizar guantes de cocina y manga larga durante todo el proceso para evitar quemaduras, y tener mucho cuidado con los vapores que desprende la sosa al reaccionar. Trabajar si es posible con una ventana cerca y abierta y sin niños ni mascotas por el medio.

Y esta es la foto de los jaboncitos, espero que os gusten y hasta la próxima.

 

Jabón de lavanda con aceite de oliva, coco y manteca de karité