He querido hacer este desodorante sin bicarbonato sódico simplemente por un motivo, porque he leído que usado en exceso o en una piel delicada puede causar irritación, incluso casi como si quemara la piel. Así que aprovechando que es invierno y que de todos modos yo no sudo demasiado lo he sustituído por otros dos ingredientes, la arcilla blanca o caolín y el óxido de zinc. Puede ser que en épocas de más calor o para alguien con un sudor más fuerte no resulte muy efectivo, pero de momento a mí me está funcionando bien.
Después de la receta explicaré por qué he elegido estos ingredientes:
– 10 gramos de manteca de karité
– 10 gramos de manteca de cacao
– 10 gramos de macerado de caléndula, en este caso en aceite de girasol
– 1 cucharada de café de óxido de cinz
– 1 cucharada de café de arcilla blanca
– 15 gotas de aceite esencial de palmarrosa
– 15 gotas de aceite esencial de árbol de té
– Una gota de vitamina E
Al no llevar agua no necesita emulsionante, así que el modo de hacer la crema es el más sencillo, poner al baño maría las dos mantecas y mientras tanto disolver el óxido de cinz en el macerado de caléndula. Cuándo las mantecas estén fundidas añadirlas al macerado, echar la arcilla y remover muy bien y cuando se haya enfriado un poquito (sin espesar del todo) se le añaden los aceites esenciales y la vitamina E. Volver a remover un poquito y dejar que solidifique del todo. Fácil como siempre ¿no?.
Y aquí está la foto del desodorante:

No tiene un color demasiado bonito la verdad, más bien feote, en la foto no se aprecia muy bien pero es bastante más grisáceo, debido a la arcilla blanca.
Tanto la manteca de karité como la de cacao protegen y dan suavidad a la piel, además se encargarán de dar consistencia a la crema sin necesidad de usar cera de abeja.
El macerado de caléndula se puede sustituir por cualquier otro aceite vegetal. Yo he usado éste por sus propiedades calmantes. También por supuesto hace que la crema sea fácil de untar, sólo con las mantecas resultaría demasiado duro.
El óxido de zinc no lo he visto en ninguna receta para desodorante de axilas, sin embargo si que lo he visto como ingrediente en los polvos para los pies, así que supongo que si sirve para ésto también servirá para el desodorante digo yo. En teoría detiene el sudor y previene el mal olor.
La arcilla blanca también ayuda a eliminar el sudor y las toxinas.
Los aceites esenciales los he elegido por sus propiedades antibacterianos y antifúngicos, pero podéis experimentar con otros. En este caso predomina el olor del árbol de té por encima del de palmarrosa.
Y eso es todo, espero que os animéis a usarlo y probarlo.